Para esta campaña de GSK, mi objetivo fue hacer visible un dolor silencioso e incapacitante. A través de la edición, animación y diseño sonoro, busqué que la audiencia no solo entendiera, sino que sintiera la enfermedad.
Utilicé una estética visual corrosiva y sonidos punzantes, con silencios incómodos y música agónica, para reflejar el impacto invisible de la enfermedad. La edición fue una herramienta para amplificar la empatía y el dolor.